En la eternidad
Libre de ataduras terrenales.
De las limitaciones físicas.
De los achaques del tiempo.
De los problemas de la vida.
Sin la realidad limitando
tantos proyectos soñados.
Donde los números al fin
dieron el resultado correcto.
Sin necesidad de un apoyo
para bajar escaleras o subirlas.
Donde las historias pueden
repetirse incesantemente
y la ropa no se arruga.
Aunque ya no estés,
hay cosas que quedan…
Y seguro nos veremos,
allá en la eternidad.
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