Azul y Luna
Sola en la inmensidad celeste
contempla con envidia
el color tan lejano.
Omnipresente e invisible
contempla con envidia
el brillo que lo envuelve.
Suspira y sonríe al vacío
esperando ver una respuesta,
un breve rayo de sol.
Se contenta con estar ahí
y esperar a ser notado,
sin ver la sonrisa cercana.
Ignorantes el uno del otro
recorriendo el infinito,
condenados por la eternidad,
separados por la noche.
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